Brasil elige al sucesor de Lula

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La candidata del Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff, podría convertirse en el balotaje de hoy en la primera presidenta de la historia de Brasil de acuerdo con todas las encuestas, que le otorgan una amplia ventaja sobre el opositor del Partido de la Social Democracia Brasileña, José Serra.

En la segunda vuelta electoral, 135,8 millones de brasileños estarán en condiciones de elegir entre la continuidad o el cambio de las políticas que trazó en sus ocho años de gobierno el presidente Inácio Lula da Silva, quien dejará el poder con una popularidad inédita superior al 80 por ciento.

La figura de Lula marcó el ritmo de toda la campaña, y su obra de gobierno con especial énfasis en materia social y económica fue la referencia obligada de todos los candidatos y resultó el principal respaldo para sostener las aspiraciones de su ex ministra de la Casa Civil y casi determinante para su consagración.

Las encuestas difundidas en las últimas jornadas indicaron que la postulante petista consolidó su ventaja entre los 12 y 14 puntos sobre Serra, muy cercana a la diferencia de la primera vuelta del 3 de octubre cuando se impuso con el 46,91 por ciento contra el 32,61 por ciento, lo que representaba unos 14 millones de votos.

Pero tal es la presencia del presidente Lula da Silva, quien dejará el gobierno el 1 de enero, que el mandatario encabezó el viernes una caravana multitudinaria en su natal Estado de Pernambuco y ayer hizo lo propio junto a Rousseff en la ciudad de Belo Horizonte, capital de Minas Gerais y cuna de la candidata.

La capital minera fue elegida por Serra para realizar una caminata, lo que demuestra la atención que los equipos de campaña dieron a la definición del distrito -el segundo electorado del país con más de 14 millones de electores- y que podría resultar clave en la definición presidencial.

Los dos candidatos llegaron a Minas Gerais desde Río de Janeiro, donde anoche participaron del décimo debate televisivo que tuvieron en su carrera presidencial y en el que ambos priorizaron las propuestas y evitaron la confrontación directa y el cruce de acusaciones que caracterizó a toda la campaña.

En un intento de acortar distancias mediante la conquista del voto de los religiosos, Serra convirtió la polémica en torno al aborto en tema central de su campaña hacia la segunda ronda, en la que también buscó desmentir las aseveraciones de su adversaria según las cuales pretendería “privatizar” las gigantescas reservas de petróleo.

La campaña de Rousseff se centró en aclarar las posturas religiosas de la candidata, incluso con la firma de un manifiesto en favor de la vida junto a líderes de distintos cultos, y a reforzar la identificación con Lula da Silva y la continuidad de sus políticas sociales y económicas.

En toda la campaña las denuncias de corrupción se multiplicaron y desde el PSDB se buscó afectar a Rousseff con casos resonantes como el quiebre del secreto fiscal de allegados a Serra, o el tráfico de influencias en torno a la ex ministra de la Casa Civil Erenice Guerra.

Los tucanos debieron responder por el supuesto desvío de fondos de Paulo Preto, un ex funcionario de Serra durante su gestión en la gobernación de San Pablo, y las presuntas irregularidades en la licitación de la construcción de dos nuevas líneas de metro en la capital paulista.

Las elecciones de mañana también permitirán elegir en segunda vuelta a los gobernadores de nueve de los 27 estados federales: Alagoas, Amapá, Goiás, Rondonia, Roraima, Pará, Paraíba y Piauí, y el Distrito Federal de Brasilia.

En esta oportunidad, la llamada onda vermelha permitiría sumar hasta seis nuevas gobernaciones a la base de la coalición que encabeza el PT ya consolidada en la primera vuelta con la elección de once gobernadores aliados y mayoría propia en ambas cámaras del Congreso Federal.

Este panorama, le garantizaría a Rousseff en caso de ser electa presidenta mañana, una gobernabilidad de la que no pudo gozar Lula da Silva en sus ocho años de gobierno, pero al mismo tiempo le demandará conformar un equilibrio con sus aliados, en particular el poderoso Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

El Tribunal Superior Electoral (TSE) informó que las 480 mil urnas electrónicas distribuidas en todo el país permitirán conocer con resultados totales quién es el nuevo presidente de Brasil alrededor de las 22 de mañana, cuatro horas después del término de la votación, que comenzará a las 8.

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