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Día del portero

11 agosto, 2010

En este día quiero saludar a todos los porteros, recordar a todos los que pasaron por nuestras vidas dejando recuerdos imborrables.

Hoy quiero recordar una portera que supo de sacrificio y no solo se preocupo por el aseo diario del establecimiento escolar. También tuvo tiempo para enseñar valores, honestidad, esfuerzo, respeto, amor, fueron algunos de los contenidos que fue impartiendo en cada alumno que estuvo cerca de ella.

Hablo de la querida Doña Aída, primero portera en escuelas de Zapala y más tarde de la escuela nº 11 de Luis Beltrán.

La vida la dejo sin su compañero cuando era muy joven, y con gran temor y coraje al mismo tiempo, tuvo que hacerse cargo sola de sus siete hijos y otros ajenos que abrazo como propios.

Eran tiempos duros, hacia poco que su marido había partido rumbo a Buenos Aires para operarse de una dolencia, pero ese viaje fue con boleto de ida, al poco tiempo le comunicaron que su esposo no supero la intervención.

Aída estaba sola y por esa época sus dos hijos, Chano y Miguel estaban estudiando en el colegio Sagrado Corazón de Jesús de Luis Beltrán.

Como siempre fue una madraza, decidió pedir el traslado a una escuela mas cercana de Chano y Miguel, es así que un Buen día llego el traslado a la escuela 11 de Beltrán.

De vivir en una gran casa como cuenta una de sus hijas, llegaron a una ranchito con piso de tierra, pero el objetivo era estar todos juntos.

Rápidamente se incorporo a sus tareas de portera, en esa época había que levantarse bien temprano para encender las estufas, ir a buscar el aserrín para los pisos, hacer la leche, atender a las maestras y después seguir con su familia de siete hijos.

Por entonces no existían los gremios y Aída tuvo la mala suerte de accidentarse, por lo cual no pudo seguir trabajando por un buen tiempo, eso implico la terrible decisión de algún genio de la época de no pagarle esos sueldos.

Pero ya había prendido en sus hijos la semilla del sacrificio y de seguir adelante como sea, aunque la lona del circo se rompiera había que a cocerla y seguir con la función.

Los años fueron pasando y ya era conocida como Doña Aída La Portera de la escuela nº 11, Ella siempre quiso contar estas cosas, pero nunca hubo tiempo.

Es por ello que creo fundamental abrazar a todos los porteros en este día y recordar a esta gran mujer, que aporto su granito de arena en la formación de muchos hombres y mujeres que hoy son trabajadores muchos de ellos profesionales con formación académica.

Y creo firmemente que no existe en el mundo obstáculos que nos impidan seguir dando la lucha, porque la gran enseñanza que nos dejo a todos los que la vimos trabajar, con una escasa formación primaria, con sus dos manos, su honestidad y firmeza, es sin dudas la de seguir delante, caer y volver a levantarse una y mil veces.

Queridos porteros Feliz día

Querida Abuela siempre estarás en lo más alto y gracias por todo.

Uno de tus alumnos, uno de tus nietos y seguro que no alcanzaría el papel para poner a todos los que te recuerdan con afecto y cariño.

A Doña Aída La Portera

Por Gerardo Strassner