A tres años de la desaparición de Daniel Solano

PARTIDO SOCIALISTA DE RÍO NEGRO Un 5 de noviembre pero de 2011, el Valle Medio despertó sorprendido por una desafortunada noticia. La desaparición de Daniel solano, un joven trabajador golondrina que venía de su Tartagal natal, y no era su primera vez en época de cosecha en una gran empresa frutícola de la zona. Y despertó sorprendido porque en este valle poblado de ciudades pequeñas se goza, -supuestamente-, de una tranquilidad particular, donde el tejido social aún se niega a sucumbir al individualismo y aislamiento imperante de las grandes ciudades, donde hay casos de inseguridad pero incomparablemente más leves y menos violentos, donde todo parece ser el lugar casi perfecto al que todo ser humano aspira, más aún, donde se suele decir “nunca pasa nada”. Pero la desaparición de Daniel Solano, y en circunstancias tan poco claras y confusas, alteró esa rutina y conmovió a la ciudadanía tan celosa de su tranquilidad que sintió el profundo dolor por la desaparición del joven participando en las movilizaciones que pedían por su aparición con vida y sintió también muy profundamente la agresión a esa tranquilidad tan preciada que se desmoronó de pronto y lo impulsó a solidarizarse con la situación. Y el imaginario colectivo cambió y comenzó a tomar conciencia de que “acá también suceden estas cosas”, “debemos hacer algo para que no sucedan más”, “a cualquier hijo nuestro podría haberle pasado lo mismo”. Esas eran las voces que se escuchaban por doquier.

A quienes hemos vivido, y algunos sobrevivido a la detención, represión, tortura y desaparición forzada de personas durante la última dictadura de 1976 no nos sorprenden las desapariciones, éstas eran en esa época moneda corriente. Pero a quienes vivimos en democracia tal situación nos parece intolerable ya que vivir en democracia significa, entre otras cosas, gozar de libertades y aquella libertad que debe garantizarse en primer lugar es el más elemental de los derechos humanos que es el derecho a la vida.

El caso Solano aún está sin resolver, su cuerpo no ha aparecido. Y en eso sí se parecen todos los desaparecidos, los de la dictadura y los de la democracia. El desaparecido no se sabe dónde está, su familia lo espera, pueden pasar muchos años pero la esperanza no cesa, la familia vive una intensa agonía porque los familiares hasta que su cuerpo no aparezca no tendrán descanso ni paz alguna, seguirán esperando……

Hay empresas seriamente implicadas en el caso, policías sospechados y detenidos, funcionarios políticos y judiciales en la mira, una intensa y confusa trama de intereses que evidentemente oculta un fondo espurio difícil de desentrañar ya que aún permanece oculto; parece que va a ser develada una incógnita y lo que se ve se deja de ver al instante, se va en un sentido, se vuelve en otro totalmente diferente, se dice, se desdice, se vuelve a decir, se aclara, se oscurece, se rectifica nuevamente y ya claro se tiene nada o muy poco.

Pero lo que sí está muy claro es la debilidad de nuestras instituciones que no pueden o no quieren dar respuesta a un caso que a tres años de sucedido no tiene resolución judicial definitiva alguna.

Y lo que aún está más claro es quiénes son las reales víctimas de todo este doloroso proceso. …Daniel Solano, desaparecido en forma forzosa, y su familia que permanece en un acampe frente al Juzgado número 30 de Choele Choel esperando definiciones para posibilitar el aceleramiento de la resolución de la causa. Después de tres años siguen esperando…

Por eso los socialistas acompañamos el dolor de la familia Solano a tres años de su desaparición y exigimos a la justicia arbitre los medios necesarios y en breve para esclarecer este caso.

La ciudadanía necesita saber imperiosamente qué le pasó a Daniel Solano.

María Jesusa Izaguirre
Secretaria de Economía Social
Partido Socialista Río Negro