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Contener la Chinche de las semillas en montes frutales

chacras

Chinche Diminuta o Chinche de las Semillas (Nysius simulans Stal) en los montes frutales

Esta chinche perteneciente a la familia Lygaeidae, forma parte del complejo de chinches fitófagas que atacan a diferentes cultivos, extensivos, hortícolas y hasta se ha mencionado el caso de frutales.

El adulto es de tamaño reducido, 4 mm de largo aproximadamente y 1,5 mm de envergadura alar; es de color gris oscuro a negro y las patas y antenas son amarillas con manchas negras; a simple vista tiene aspecto de mosquita. Los ojos son grandes y globosos.

Las ninfas son aún más pequeñas que los adultos, no vuelan y tienen gran movilidad. Su cuerpo, de color rosado en el abdomen, posee el tórax y la cabeza de color negro. Sus ojos son prominentes como en los adultos.

Ninfas y adultos durante el día permanecen refugiados debajo del rastrojo o en la maleza. Cuando están activos se ven como “en nubes” que vuelan sobre los cultivos.

Entre las especies hospederas de la “chinche diminuta” se registran cultivos de: amaranto, lino, trigo, maíz, sorgo, girasol, algodón, colza, soja, árboles frutales, papa, espárrago, frutilla y lechuga.

Este insecto se multiplica en malezas de hoja ancha, especialmente en “peludilla” Gamochaeta sp., “bolsa de pastor” Capsella bursa pastoris L., “nabo” Brassica rapa L. y “mostacilla” Rapistrum rugosum L., entre otras.

Particularmente en frutales su presencia y abundancia se relacionan con el corrimiento de las fronteras de cultivos extensivo a las regiones tradicionalmente frutícolas. El enmalezado de los montes frutales y a posibles desequilibrios ecológicos (mortandad de sus controladores biológicos).

En la zona Sur de la provincia de Buenos Aires se está registrando un alerta sanitario sobre el ataque de esta chinche en cultivos extensivos. En la provincia de Río Negro las primeras notificaciones de su ataque se produjeron en la zona de Río Colorado sobre durazneros y frutales de pepita, extendiéndose a la zona de Conesa.

Manejo

Como se mencionó anteriormente una de las cuestiones claves es mantener los cultivos con un estricto control de malezas y desbrozado del interfilar. De esta manera las poblaciones estarán más contenidas.

De registrarse altas poblaciones pulverizar la cobertura vegetal debajo de las plantas y/o en el interfilar y finalmente los árboles frutales respetando rigurosamente los tiempos de carencia de los insecticidas empleados.

Se debe recordara que al pulverizar los diferentes estratos del monte frutal se están eliminando una gran cantidad de enemigos naturales. Por lo tanto es muy importante determinar la presencia y la abundancia de la plaga para realizar un buen balance del costo/beneficio de la práctica a utilizar.

Una cuestión clave es monitorear los montes frutales durante todo el ciclo de cultivo para determinar prematuramente la presencia de las plagas y la necesidad de realizar aplicaciones antes de que se produzcan los daños. Una vez producidos los daños en los frutos es muy difícil revertir la situación.

Para la realización de tratamientos con productos Insecticidas, consultar en la Agencia de Extensión Rural más próxima o a su asesor técnico.