Cristina: -“La desigualdad es un concepto profundamente económico”

«La lucha contra la desigualdad es un concepto profundamente económico», afirmó Cristina

 

La Presidenta Cristina Fernández, al cerrar las Jornadas Monetarias y Bancarias 2011, afirmó que «la desigualdad es un concepto profundamente económico» y aseguró que es «una de las causas de las crisis financieras internacionales». Consideró que «la base del crecimiento es la producción».

 

La presidenta Cristina Fernández afirmó esta noche, al cerrar las Jornadas Monetarias y Bancarias 2011, organizadas por el Banco Central, que «la desigualdad es un concepto profundamente económico» y aseguró que «la base del crecimiento es la producción».

«Creemos que la profundización de la mala distribución del ingreso ha sido una de las causas de las crisis que reinaron durante la década pasada y hoy se repiten en Europa», sostuvo la mandataria, en el hotel Four Seasons de Buenos Aires, donde se realizó el encuentro.

«En 2001 se profundizó el default que venía incubándose desde hacía años en un país que suprimía puestos de trabajo, que se desindustrializaba y, al perder fuentes de trabajo, necesariamente provocaba una creciente desigualdad», recordó el caso argentino.

La Jefa de Estado aseguró que, por años, sólo se escuchó hablar de «desigualdad» a políticos y sociólogos, pero que «nunca se oía hablar a un economista del tema». Comparó la actual crisis en Grecia con la Argentina del 2001 y contrapuso los 170.000 millones de dólares que debía la Argentina contra los compromisos que ascienden a 330.000 millones de euros en el país europeo, con menor población y extensión.

Al respecto, sostuvo que la «reestructuración, como pasó acá, tarde o temprano vendrá; la están demorando pero debe llegar».

«Cuanto más se demore el abordaje del problema, más terrible van a ser las crisis; lo curioso es que, habiendo visto ya a un enfermo con la misma patología, se quiera aplicar el mismo remedio que mato el enfermo», dijo metafóricamente. Expresó que esto la hace «dudar de la pretendida racionalidad de los economistas».

«Cuando han visto un enfermo evolucionar mal y morir y ven replicar en otros países la misma enfermedad y pretenden curarla con la misma medicina que dio tan mal resultado, me hacen dudar si hay tanta inteligencia», afirmó la mandataria y sostuvo que «hay mucha estructuración mental acerca de cómo resolver los problemas» en el ámbito económico.

En esa dirección, llamó a revisar «las tesis del liberalismo», sosteniendo que «el consumo es una de las claves del capitalismo»: «Al final, los heterodoxos terminamos siendo más ortodoxos que otros, que pretenden imponer recetas tendientes a restringir el consumo, afectando a los sectores más populares», subrayó y aseguró que las medidas contracíclicas fueron «las que sacaron a la Argentina adelante».

Un nuevo escenario

«Otra de las cosas que se han modificado en el mundo son los términos de intercambio, con el impacto de la aparición de los gigantes asiáticos», sostuvo Cristina. Mencionó la «incorporación de millones de personas a la sana costumbre de comer, cosa que cuando uno la adopta es muy difícil de abandonar, y cuando quieren que la deje uno protesta y hace lío», ironizó.

Destacó la aparición «de nuevos sectores» y criticó que esto parezca «no ser registrado» y se insista «en programas de ajuste que van a ser muy nocivos». En ese sentido expresó: «Ojalá puedan darse cuenta y revertir esas políticas».

La mandataria hizo un repaso por el proceso de reestructuración de la deuda externa y recordó que «se nos decía desde los fondos buitre que no era ético dejar de pagar las deudas» y sostuvo que «tampoco es ético que uno pretenda que se le paguen intereses usurarios y no asumir una de las características estructurales del capitalismo: el riesgo».

«Nosotros sostuvimos que este riesgo debía ser reconocido por ambas partes y que ibamos a pagar de acuerdo a las necesidades de crecimiento de la Argentina», detalló y afirmó que, de esta manera, «iniciamos un camino de crecimiento del mercado interno, de reindustrialización con fuerte sesgo exportado y no solo pagar lo que debíamos, sino también crecer».

De esta manera se fue «recuperando el rol del Estado que pretendidamente, durante los ’90 se pretendió como prescindente de las políticas económicas con bancos centrales autónomos», recordó.

«Sobre todo esto pivoteamos y comenzamos un proyecto económico y político que ha generado un crecimiento de casi el 80% en nuestro producto bruto», pormenorizó.

«Tenemos el salario mínimo vital y movil más alto de toda la región, hemos renegociado mas de 2.500 paritarias cuando esto era inexistente hace unos años, renegociamos nuestra deuda pero sin acceder al mercado de capitales, permitiendo que nuestro sector financiero no se viera contaminado», agregó Cristina.

Señaló también que uno de los ejes centrales de este modelo fue «sostener la demanda agregada como una de las claves del crecimiento». otro eje fue la infraestructura: «en 2003, la Argentina invertía $ 1.350 millones en infraestructura, que en los noventa era considerada como un gasto y nosotros consideramos un importante factor de crecimiento». Hoy, en 2011, ya se llevan destinados casi $ 70.000 millones en materia de inversión e infraestructura y de 2003 a la fecha un acumulado de $ 170.000 millones.

«Buena parte de esa inversión fue destinada al sector energético», destacó la mandataria y afirmó que «un país que no produce no consume energía» y que las inversiones han tenido un importante «impacto social a travÉs de las escuelas y viviendas y un fuerte impacto en lo productivo con rutas, gasoductos, líneas de alta tensión, etcétera».

Luego, la Presidenta destacó la decisión de recuperar los recursos de los trabajadores: «La administración en manos privadas fue ineficiente; Éste es otro de los mitos de los noventa, la pretendida ineficiencia del estado en la administración de los bienes y la eficacia del sector privado», aseguró y agregó que «lo cierto es que, en dos años de administración de esos recursos, hemos duplicado el fondo de sustentación de garantía, mientras que ese fondo, durante 14 años, había llegado a los $ 90.000 millones».

«Catorce años en el sector privado, $ 90.000 millones; dos años en manos del sector público y lo hemos duplicado, pero con una diferencia: cuando nosotros decidimos tomar los fondos, el Estado ya le estaba pagando la jubilación mínima al 60% de los trabajadores que habían depositado sus aportes en las AFJP», recordó.

«¡Qué negocio entre comiilas!», dijo Cristina y afirmó que, en estos dos años de administración pública de los fondos previsionales, «hemos incorporado a mas de 2,5 millones de jubilados y pensionados que carecían de cobertura pese a haber ingresado en la edad, ya sea porque no habían hecho los aportes o porque habían sido despedidos».

«Hoy tenemos una cobertura de casi el 90% de gente en edad de jubilarse y tenemos la ley de movilidad jubilatoria que nos convierte en el país con mayor cobertura de toda la región», agregó Cristina. Señaló que el recuperar los recursos permitió desarrollar «uno de los programas sociales más importantes, la Asignación Universal por Hijo, que representa un 1,2% de nuestro PBI, con un sistema absolutamente transparente».

La desigualdad como concepto económico

«Los gobiernos tenemos la responsabilidad de ver la lucha contra la desigualdad como una cuestión de afianzamiento del proceso de crecimiento económico», afirmó la jefa de Estado y aseguró que «no hay sociedades que puedan crecer en forma sostenida si se aumenta la brecha».

«Es importante el tamaño de la torta, pero también cómo se distribuye», dijo y argumentó que «necesitamos que la torta pueda llegar a la mayor cantidad de gente posible», para que «no se indigesten unos pocos mientras muchos no comen nada».

La mandataria recordó la reestructuración de la deuda soberana y la decisión de pagarla con los excedentes del Banco Central. «¿Qué lógica tiene que un país tega depósitos por el cual le pagan 0,5% anual por excedentes y tenga que salir al mercado de capitales para pagar su deuda con tasas de interés del 13,14 y hasta 15 por ciento?», objetó y recalcó que, «si bien hubo mucho barullo, finalmente se demostró, a través de los números, que realmente habíamos abordado el problema correctamente».

Aseguró que, luego del exitoso proceso de reestructuración, «los fondos buitre y calificadoras de riesgo nos quisieron escarmentar con la suba del riesgo país, porque no se podía permitir que el que había sido calificado como el ‘peor del grado’ pudiera demostrar que lo que decía era lo que había que hacer y lo demostramos luego, alcanzando niveles de reservas récord, aún después de afrontar los pagos de la deuda», argumentó.

Récords de recaudación, anticipó

Destacó también el factor tributario en el crecimiento de la economía y adelantó que en junio «hemos recaudado a mas de $ 48.000 millones (u$s 11.884 millones), lo que representa un crecimiento del 30,5% con respecto al año pasado; estamos con récord histórico de recaudación del impuesto al cheque y de derechos de exportación»; sostuvo que esto refleja «un crecimiento del país que ya lleva un 9,1% en lo que va del año y la solidez de un modelo que se ha construido con mercado interno y ha desterrado esa dicotomía entre mercado interno y exportación».

«Esto tiene que ver con la desigualdad, porque el mercado íntegramente exportador está pensado bajo un preconcepto de desigualdad», subrayó.

Las claves del siglo XXI

«Les pido a todos ustedes, que han sido formados y educados, que tienen los elementos técnicos para poder desarrollar políticas y aconsejar gobiernos, que salgan de los esquemas tradicionales y se den cuenta que muchas de las cosas que están pasando son anticapitalistas», expresó ante el auditorio Cristina.

«Si el capitalismo pudo derrotar al comunismo allá en el muro de Berlín no fue porque tuvieran mejores armas, sino porque la gente quería consumir y vivir como vivían los del otro lado y cuando hablo de consumir hablo de una mayor calidad de vida, de un mayor consumo de energía, porque la gente tiene una heladera, un lava ropas, un aire acondicionado», subrayó.

Aseguró que la construcción, junto a la producción de bienes, fue uno «de los impulsores de crecimiento» y que son «muestra de la mejora en la calidad de vida en los sectores más vulnerables».

«Lo que le pido a todos los economistas es que comprendan que no hay posibilidades de sostener los modelos económicos si además no tiene una fuerte sustentabilidad gubernamental», afirmó y dijo que esta sustentabilidad del Estado depende también, a su vez, «de esa estabilidad social y económica», sostuvo la Presidenta.

Finalmente, la mandataria aseguró que, «durante el siglo XX, se creyó que las grandes generadoras de riquezas eran las entidades financieras», pero, en este siglo, «los grandes generadores de riqueza serán el conocimiento, la energía y los alimentos»; «estos son los ejes en los que va a rotar el siglo XXI», así que espero que «cuando veamos al enfermo podamos darle la medicina apropiada, para que se levante y pueda volver a caminar».

Estuvieron presentes en el acto los ministros de Economía, Amado Boudou; de Industria, Débora Giorgi; el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli y la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, entre otros asistentes al evento e invitados.