Detalles del plan de control de especies perjudiciales de la ganadería y agricultura

El director de Ganadería, Martín Oscos, aclaró hoy aspectos relacionados con el plan de control de especies perjudiciales para la ganadería y la agricultura. Aseguró que esta tarea esta regulada por Ley y que se busca “reducir del daño que se produce en rodeos y majadas”.

Oscos explicó que desde 1974 esta en vigencia en Río Negro la Ley Nº 763 que declara obligatoria la lucha contra las especies animales silvestres perjudiciales para la ganadería y agricultura. “Esta norma surgió a pedido de los productores y establece la posibilidad de generar un fondo para pagar por ejemplares de aquellas especies que sean perjudiciales”, explicó.

“Lo que ha ocurrido es que, según lo estableció un comisión integrada por productores y el Estado, se ha aumentado de 250 a 500 pesos por cada ejemplar de puma. Todo esto tiene que ver solo con la solicitud de los productores de poder mejorar el control de la especie”, aclaró.

Explicó que el espíritu de la Ley “no es la erradicación, porque ese es un tema muy complejo, sino simplemente la reducción del daño que produce la especie en los rodeos y majadas”.

“Es un tema delicado porque matar cualquier especie podría parecer cruel, pero los pequeños productores que tienen majadas muy chicas sufren un caos económico cuando ven reducida su hacienda por un ataque de un puma, que puede disminuir entre un 10 y un 15% su capital de trabajo”, señaló.

Oscos explicó que no obstante el aporte, no se ha generado nunca un aumento explosivo de la caza y que “sin duda este aporte ayuda al control del productor”.

El director de Ganadería detalló además que se trabaja con productores para formar grupos de control y mejor la eficiencia de esta tarea. Destacó también que junto al Consejo de Ecología y Medio Ambiente (CODEMA) se trabaja en la erradicación de sistemas masivos, como el veneno, que perjudican a toda la fauna local.

Explicó además que como efecto de la sequía de los últimos años muchos pobladores rurales han abandonado sus predios y han quedado campos vacíos. Esto genera que los pumas comiencen a ocupar terrenos que antes estaban más controlados.

Oscos agregó que “en todo este contexto es que se definió aumentar la recompensa por cada ejemplar de la especie, pero solamente se pagará a los productores que acrediten ser del lugar donde se efectuó la caza”.