Ocampo: «La hora del ajuste»

Jorge-Ocampos

RIO NEGRO – El legislador por el ARI Jorge Ocampo, dio a conocer en una gacetilla de prensa su parecer sobre el actual rumbo de la provincia de Río Negro –  En el mismo señala: La austeridad es una condición esencial, propia, inherente al sistema republicano.

Un gobierno austero, no puede ser tomado como un gobierno virtuoso, sino como un gobierno correcto. Nada más. Aunque en el actual estado de cosas, hacer lo que corresponde, es casi como ser revolucionario. Pero cuando se apela a la austeridad en la mitad de una gestión, significa que hasta entonces, se faltó a esa condición básica y que se va en su búsqueda no por convicciones, sino por necesidades.

La forma en que el gobernador Alberto Wereilneck ha encarado este proceso de achicamiento del gasto, representa la entrada a una etapa de serios conflictos políticos e institucionales, en donde -con seguridad- el costo mayor lo asumirán los más débiles, los que menos tienen y los que más necesitan del amparo o tutela del Estado.

Weretilneck advirtió implícitamente que estas medidas las toma para justificar o amortiguar otras por venir, y que seguramente impactarán sobre el empleo público o servicios esenciales como salud, educación y algunas obras públicas de fuerte impacto social.

Llamativamente se tomará 90 días para determinar cuales son los funcionarios que «le sobran» y fijar la magnitud del ajuste, plazo que coincide con el llamado a paritarias a los distintos gremios.
De esto algo ha anticipado, en los últimos meses del año pasado y sobre lo cual la senadora nacional Magdalena Odarda ya se expidió y definió como ajuste salvaje.

El gobernador hace «jueguito para la tribuna» cuando se pone en primera persona como ejemplo del ajuste, al anunciar que a partir de enero, el alquiler de la vivienda que ocupa en Viedma, la pagará con los ingresos familiares. Es solo resignar un privilegio.

Respecto de la renuncia masiva de sus «340» funcionarios, se trata de una especie de arrebato, como para provocar un impacto en la sociedad y de paso forzar alejamientos que nunca se atrevió a implementar por compromisos políticos, pero que resultaban un secreto a voces. Pero esto tendrá fuertes consecuencias institucionales:
1) Si renuncian todos los funcionarios ¿Quiénes rubricarán las medidas que tome el gobernador en el plazo inmediato?
2) Quien de los 340 renunciados pondrá voluntad para trabajar si sabe que tiene un pie afuera del gobierno?
3) Que criterio seguirá para seleccionar a la mitad de los renunciados, para que continúen en funciones: ¿será la idoneidad para el cargo, como sería correcto, o la pertenencia a determinado sector político, afin al gobernador? si fuera esto último, seguramente que el tablero de distribución sectorial, integrantes del FpV y aliados, saltará por los aires, poniendo al gobierno en una profunda crisis que se trasladará a la gestión y de allí a la sociedad. Se romperán los equilibrios y los sectores que queden marginados, irán a la trinchera.
Transformar en honorario el desempeño de los directores de empresas del Estado, es restarle jerarquía a la función. Como si fuera algo formal, decorativo.

La moderación de los sueldos y el recorte de autonomías y autodeterminación para fijar adicionales a los salarios y engrosarlos a cifras ofensivas para la sociedad, está bien. Pero el hecho, pone en blanco sobre negro el desorden imperante hasta ahora en la administración del Estado, en donde muchos hicieron lo que quisieron, por sobre la autoridad del gobernador.

Pero este ajuste en la superestructura, también pondrá a pruebas la verdadera autoridad del gobernador. Los anuncios, hechos a través de su propia boca, lo ponen en la necesidad de cumplir y hacer cumplirlos. Si no lo hiciera, volverá a mellar una vez más la credibilidad de los azorados contribuyentes.

Quedan como interrogantes, las medidas por venir, esas que se tomarán teniendo como respaldo las que ahora ha tomado y que ha puesto en la cabeza y pescuezo de casi dos centenares de funcionarios. Pero no hay que ser muy intuitivo ni perspicaz para saber que se avanzará sobre los servicios esenciales, esos que demandan mucho personal, elevados gastos de funcionamiento y, por ende, presupuestos elevados. Las próximas horas serán determinantes para avizorar el verdadero alcance del plan, aunque más allá de la búsqueda de «austeridad» de lo que no hay dudas es que habrá ajuste, el indeseado achique y medidas de racionalización que impactarán sobre los trabajadores, la obra pública y la calidad de los servicios .

Jorge Armando Ocampos. Legislador provincial